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Carlos Henrique Casimiro, más conocido como Casemiro, es un centrocampista brasileño que juega en el Manchester United. Creció en uno de los barrios más pobres de São José dos Campos, en São Paulo. Su padre lo abandonó cuando tenía apenas 3 años, y su madre se encargó sola de criar a sus tres hijos. Trabajaba todo el día para mantenerlos, dejaba la comida lista antes de salir, y Carlos se encargaba de calentarla para sus hermanos menores. Por las noches, dormían en casas de familiares porque su madre no quería que se quedaran solos.

Su único momento de alegría era jugar al fútbol con sus amigos después del colegio. A los 5 años ingresó al equipo de São José dos Campos, una academia afiliada al São Paulo, gracias a su primer entrenador, Jesús Moreira, quien lo ayudó económicamente. En su ficha de inscripción escribieron mal su nombre: lo registraron como «Casimiro».

Al principio jugaba como delantero, pero en una prueba para el São Paulo notó que había demasiada competencia en esa posición. Cuando preguntaron cuántos eran mediocampistas defensivos, solo ocho levantaron la mano. Él también lo hizo, y esa decisión le cambió la vida.

A los 11 años fue aceptado en las divisiones menores del club tricolor. Por fin tenía un lugar donde dormir, comer y sentirse tranquilo. Sin embargo, a los 14 se enfermó de hepatitis y pasó tres meses sin entrenar. Pensó en dejar el fútbol, pero su familia lo apoyó hasta que logró recuperarse.

En 2010 fue ascendido al primer equipo. Con su primer sueldo, invitó a su mamá al supermercado y se compró 80 yakults, porque de niño ella no podía comprárselos. A los 16, cumplió su mayor sueño: sacarla del trabajo duro.

Sus buenas actuaciones lo llevaron a la selección Sub-20 de Brasil, donde ganó la Copa Sudamericana y el Mundial. Fue la primera gran alegría de su carrera. Sin embargo, después de esos torneos, su rendimiento bajó. Soñaba con jugar en Europa, pero se desconectó del presente y no volvió a ser el mismo. A pesar de tener pocos minutos, el Real Madrid se interesó por él y el São Paulo, por decisión de su presidente, lo transfirió.

Llegó al Real Madrid Castilla para la temporada 2012-13. Estaba fuera de forma, con algunos kilos de más, pero pronto se recuperó. En abril de 2013 debutó con el primer equipo y, al finalizar ese periodo, el club ejerció la opción de compra.

En 2014 fue cedido al Porto. Tuvo regularidad y buenas actuaciones, así que el Madrid lo trajo de vuelta un año después. Al inicio no era titular, pero cada vez que jugaba dejaba una buena impresión. En agosto de 2015 renovó contrato y, desde entonces, se convirtió en pieza clave para Zinedine Zidane, formando el histórico mediocampo junto a Toni Kroos y Luka Modric: la famosa CMK.

Ganó tres Champions League consecutivas. En 2018 jugó el Mundial con Brasil y, un año después, ganó la Copa América. En 2022 conquistó su quinta Copa de Europa y, en agosto, fue traspasado al Manchester United.

Casemiro es el ejemplo de que el talento, la disciplina y el sacrificio pueden cambiar una vida. El niño que no tenía un cuarto para dormir se convirtió en una leyenda del Real Madrid.

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